lunes, 4 de junio de 2012

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Como todo hombre
bajo una lluvia intermitente,
tenemos que estar protegidos
de la imagen que en el camino,
refleja el charco.

Sólo nos queda mentirle

a quien logre creer en nosotros
para que nuestros errores no pesen
como las piedras
que lanzamos en los días fríos.

La hierba nos rodea,

ya no logramos levantar
la mirada, 
el recuerdo de otro tiempo
apremia; 

como animales confundidos
todos escaparemos, 
por última vez,
de los cazadores furtivos.

Nunca pasé desapercibido
en las fiestas del barrio
a veces desperté junto a alguna compañera,
alguna botella tomó de mi cuerpo

para embriagarse;
de todas formas nunca estuve ahí.

No seré otro cansado viajero

en la cercanía de mi patio,
otro aroma vendrá a visitarme,
a convidarme un trago amargo. 


El viento toca a la puerta,
pasa frente a mí casa 

sin detenerse.
Otro gallo nos cantará

para animarnos en la madrugada
que no elegimos 
para seguir el sueño.

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