Apagamos la radio como un último acto de
conciencia
y sé que permaneceremos dormidos
aun cuando se despierte nuestro cuerpo.
Mira atrás y dime que lo que hoy nos separa
fue como un mal sueño.
No imagines caer ni ser atrapado en la oscuridad,
o que el rostro que nunca lograremos distinguir
visite sin invitación.
La fiesta no comienza aún y los niños gastan
sus últimas láminas y luego duermen.
Tengo pasajes que en mi mente corren como ríos
y su cause no lleva a ningún océano.
Despierto del sueño con mis brazos extendidos,
o quizás algo más profundo mira desde dentro,
una herida, la palabra nunca dicha,
el vino derramado, el espejo roto
en tus manos.
No te contaré mi pesadilla porque es toda mi vida
luego del sueño,
No contaré pasos adelante si todo es cuerda y es punto,
No contestaré con un gracias o un hasta pronto,
Ni dejaremos caer nuestra imagen a merced
del tiempo,
pero seremos siempre opacos,
en cambio contaré ovejas de vez en cuando,
en un prado inerte;
una a una corriendo y saltando y cambiando de color,
brincando espinas y rosas o cercas, lo cotidiano
alterado lo necesario y lo vacío en el medio de todo
como un ojo que todo lo ve, el vicio y el inicio,
a mi antojo.