Quiero que tus ojos me despierten por la mañana,
Que tu sonrisa caiga lentamente por mi rostro hasta encontrarnos en un beso,
Porque tu cuerpo es la extensión de mi cuerpo, quiero que cada una de estas horas fulminantes,
Solo sean el punto de inicio de otra bella historia entre tus brazos,
Logre conocer tu silueta en mis sueños y cada segundo de tu piel que se dibuja en las paredes de todo lo que me rodea,
en las casas que deseo compartir contigo, en todas las habitaciones oscuras, en los rostros de los niños que tanto amas y proteges,
porque quiero ser para ti, como tú lo eres para ellos; una aparición mesiánica, una vida que da la vida,
un animal incansable de sentimientos penetrantes, de amor infinito.
Para que tú brilles como una estrella en el norte, día a día regaré la planta que logrará ser un gran árbol,
del que comeremos los frutos más dulces, nuestros soñados hijos,
Nuestro pequeño patio será todo el mundo y recorreremos con nuestras piernas danzantes
y nuestros corazones hambrientos cada lugar como el último de nuestros días,
Te propongo todo esto porque lo siento, porque te amo con locura,
esa locura que a veces traiciona los actos, pero esa locura que no quiere perderte, que quiere verte reír,
que promete amor y lealtad eterna, porque cuando te caes te levantas para seguir más fuerte, porque si te sacas esa capa de polvo, nuestros trajes siempre serán de fiesta, porque te siento, pese a tenerte tan lejos, porque eres cada palabra que nombro y porque la vida sin ti no tiene sentido,
Quiero todo esto y más, porque nuestra ambición no sabe de monedas ni títulos, porque nuestro norte no está demarcado por las brújulas,
ni otros artefactos ilusorios, te propongo que me ames como siempre lo has hecho, día a día,
hasta que no logremos reconocer nuestros rostros en el espejo, hasta que nuestro cuerpo se convierta en semilla
y de ella salgan los nuevos frutos, que nuestros hijos comerán
para crecer y recordarnos.