viernes, 19 de enero de 2018

Reflexiones de un día nublado

A veces la luz no logra alcanzarnos,
para que la estrella de la tarde nos envuelva
hace falta más que tirarse al vació un par de veces.

Hay días en los que nuestro ánimo no logra levantar cabeza,
a pesar de tantos intentos de alegría,
 a pesar de tantas muestras de amistad.

¿Es posible amar lo desconocido?
Y si hay tanto miedo al abismo
¿porqué entonces seguimos disfrutando del vértigo de estar al borde?
¿cuantas preguntas debemos responder antes de tener alguna pequeña certeza?

Podremos pisar nuestra propia sombra con dolor y miedo a equivocarnos,
 podemos pensar que nuestra alma está en lo correcto, 
sabiendo que la razón tiene las respuestas de aquellas preguntas
 que nunca lograremos comprender en absoluto

lunes, 18 de abril de 2016

Rostros que fuimos

La primera voz que realmente escuchamos es la nuestra, 
en un eco que impulsa todo hacia el futuro inevitablemente,

Nada de esto podrá ser escrito, sin haber sido de piedra,
ni podría ser leído pegado en anuarios o en alguna pared de facultad,
la cicatriz es oro en los jarrones rotos.

hay palabras que pese a su belleza no serán escritas en este momento,
aquellas imágenes serán mi verdadera poesía de ahora en adelante, mi rehacer:
Nunca antes he estado tan cerca de cualquier lugar

Como la piel de las serpientes, cambiaremos de caminos  constantemente,
alimentados por un instinto agresivo de ser un cristo,
un cristo con tantos defectos como solo la divinidad se presenta,

y nuevamente cae el peso de la cruz en nuestros hombros
es aquí donde la literatura se equivoca, la tragedia no es inevitable, todo ha sido
creado sin motivo aparente, nuestras reglas son inaplicables.

Podré gritar libremente que esta casa me ha recordado, pese a tantos olvidos involuntarios,
a tantos encuentros persistentes con mi memoria,
Pareciera ser que mi ingenuidad es infinita y que una parte de mi cuerpo
está brillando, pero nadie puede verse sino a sí mismos.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Ilusiones

Quiero que tus ojos me despierten por la mañana,

Que tu sonrisa caiga lentamente por mi rostro hasta encontrarnos en un beso,

Porque tu cuerpo es la extensión de mi cuerpo, quiero que cada una de estas horas fulminantes,

Solo sean el punto de inicio de otra bella historia entre tus brazos,

Logre conocer tu silueta en mis sueños y cada segundo de tu piel que se dibuja en las paredes de todo lo que me rodea,

en las casas que deseo compartir contigo, en todas las habitaciones oscuras, en los rostros de los niños que tanto amas y proteges,

porque quiero ser para ti, como tú lo eres para ellos; una aparición mesiánica, una vida que da la vida,

un animal incansable de sentimientos penetrantes, de amor infinito.

Para que tú brilles como una estrella en el norte, día a día regaré la planta que logrará ser un gran árbol,

del que comeremos los frutos más dulces, nuestros soñados hijos,

Nuestro pequeño patio será todo el mundo y recorreremos con nuestras piernas danzantes

y nuestros corazones hambrientos cada lugar como el último de nuestros días,

Te propongo todo esto porque lo siento, porque te amo con locura,

esa locura que a veces traiciona los actos, pero esa locura que no quiere perderte, que quiere verte reír,

que promete amor y lealtad eterna, porque cuando te caes te levantas para seguir más fuerte, porque si te sacas esa capa de polvo, nuestros trajes siempre serán de fiesta, porque te siento, pese a tenerte tan lejos, porque eres cada palabra que nombro y porque la vida sin ti no tiene sentido,

Quiero todo esto y más, porque nuestra ambición no sabe de monedas ni títulos, porque nuestro norte no está demarcado por las brújulas,

ni otros artefactos ilusorios, te propongo que me ames como siempre lo has hecho, día a día,

hasta que no logremos reconocer nuestros rostros en el espejo, hasta que nuestro cuerpo se convierta en semilla

y de ella salgan los nuevos frutos, que nuestros hijos comerán
para crecer y recordarnos.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Tú me preguntas


Tú me preguntas,
pero lo dicho no ha sido creado ni por nosotros
ni por tu propia boca, esos ecos siempre han existido,
solo somos intérpretes, intermediarios del sonido.

Tú me respondes:
a veces es mejor no pensar muchas cosas.
Lo que se desprende de nosotros
cruza las líneas del tiempo,
cruza  las aguas vivas, 
borra surcos con su vuelo atrofiado
y no nos es posible evitarlo.

Hay quienes no comprenden su propia verdad;
Quienes lo hacen, son estatuas inmutables
y no me referiré a ellos.
Yo prefiero el incesante movimiento de las olas,
que vuelven a un mismo lugar,
sin ánimos de llegar lejos, aunque a veces logren derrumbar
los castillos de arena de aquellos niños que un día fuimos
y hoy miramos con nostalgia.

Tú corres por la línea del tren y yo te escucho,
te presentas como otro ser y yo te siento,
no reconoces en mí lo que llevo como lanza clavada,
no te preguntas, no te contestas,
quizás no importe demasiado, a veces es mejor no pensar,

tú me dices muy poco, yo en cambio

solo muevo los labios.

jueves, 13 de junio de 2013

Compañera


Cuando logres encontrar
en algunos brazos la templanza,
ven a saludarme al viejo edificio del centro,
donde me imagino día tras día,
como una piedra movida por una leve brisa de otoño.

Vuelve, sin antes despedirte del vestido de fiesta
y de la guitarra de palo,
con la alegría que te hizo ser mía y de tantos otros,
vuelve sin decir adiós, ni hasta pronto.

No te molestes en llorar una gota,
porque tu alegría siempre se vistió de amargura,
no te quedes parada esperando un gesto triste,
ni mires de reojo la vieja imagen colgada de sueños.

Ni bebas de tu copa, el vino que ha sido añejado tantos años,
porque el tiempo no pasa
solamente para mirar funcionar los relojes
y uno a uno los segundos transcurren
como un cuentagotas de momentos que no volverán
 a repetirse jamás.