miércoles, 31 de octubre de 2012

Recuerdos de otro tiempo.



Nos escondemos bajo trajes 
y desconocemos la verdad desnuda
que se encuentra en el árbol.

El espejo ya no refleja rostros,

ni la escalera antigua será para nosotros
el refugio frente a los mayores, ante al juego
que alguna vez nos convocó.

Y si todo parece una partida de naipes
y la apuesta no es más que un alma
o una vida completa,
ser un As o una carta cualquiera no importa
si la victoria es solo
 una pequeña estadística.



Los barcos se marchan sin tomar del alimento
de la tierra un poco de vida,
y cada caminante. cada viajero,
no ve más allá de sus pies.



No amamos lo que desconocemos
por miedo al amor
y nos aferramos a la vieja pertenencia,
como si cada uno fuera un recuerdo
de una feria de pueblo.



En las líneas del tren ya no hay gente,
el verde ya es solo un recuerdo de postales antiguas,
todos preguntan para luego no escuchar,
no aprendemos
nuestros propios nombres
por miedo a ser llamado 
por algún otro. 



Me visto para un funeral de otro siglo,
bebo de todas las copas un trago y siempre me parece
dulce. La embriagues es mi mejor aliado
y parece ser que el niño que un día fui
no quiere retirarse, porque no tiene 

reloj que le indique
que ya pasó su tiempo.

Aún viven los fantasmas con sus cadenas
y con sus viejos trapos,
como un disfraz pasado de moda en la inmediatez
de un segundo
que duró para siempre.


A todas horas nos visitan.
pero estamos muy ocupados para sentir 
su rastro en el viento.

Hemos aprendido a pedir disculpas ,
a recurrir a pequeños secretos 

y recuerdos provistos
de imágenes y vivos colores,

pero,¿qué hay de cierto?

Hoy todo parece ser
una caricatura de si mismo.
nada es lo que pretende ser,
la verdad se oculta 

y no es aprendida ni enseñada, 
¡Ni lo será nunca!

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