Ha regresado la primavera a nuestros ojos,
como la luz que se desliza entre los árboles,
cada imagen reflejada se trasluce en el vestido del cielo,
las luciérnagas de la noche
muestra su luz y los caminos pedregosos
parecen seguros a momentos,
pero hasta nuestro pálido rostro iluminado,
los sonidos de la piedra y de las aguas,
todo cae inevitablemente, todo envejece sin excepción.
Viajamos mirando el pasado que se dibuja en las estrellas,
soñamos con cohetes en el firmamento
y con besar a la más
linda de la cuadra,
poco a poco todo eso se aleja de nuestras pupilas,
cuando olvidemos lo importante que es la simpleza,
no veremos nada , seremos ciegos,
cuando recordemos los ojos del ser amado,
la primavera volverá a nosotros.
En la danza improvisada de la vida
nunca estaremos preparados,
no lograremos conocer más allá de nuestros pies,
aún nuestro cuerpo nos parece desconocido a veces;
entonces,
solo queda aprendernos o dejar que el rio corra
y que el baile termine o que nuestros pies estén
ya cansados.
La primavera regresa a nuestros ojos,
no volveremos a ver la pureza en el espejo,
ni seremos parte de la inocencia como antaño,
nuestros hijos serán la extensión
de nuestro cuerpo hacia la tierra y el cielo,
pero aun así nos perderemos para mirar
por los caminos asfaltados.
Nunca fuimos invitados a esta fiesta,
pero permaneceremos acá por un tiempo,
transitando entre las piedras, nuestro cuerpo es solo el
vehículo
hasta que nuestros ojos se cierren,
hasta que la fiesta concluya.
Poema culiao maravilloso!
ResponderEliminar