viernes, 8 de marzo de 2013

La primavera volverá a nosotros




Ha regresado la primavera a nuestros ojos,
como la luz que se desliza entre los árboles,
cada imagen reflejada se trasluce en el vestido del cielo,
las luciérnagas de la noche
muestra su luz y los caminos pedregosos
parecen seguros a momentos,
pero hasta nuestro pálido rostro iluminado,
los sonidos de la piedra y de las aguas,
todo cae inevitablemente, todo envejece sin excepción.


Viajamos mirando el pasado que se dibuja en las estrellas,
soñamos con cohetes en el firmamento
 y con besar a la más linda de la cuadra,
poco a poco todo eso se aleja de nuestras pupilas,
cuando olvidemos lo importante que es la simpleza,
no veremos nada , seremos ciegos,
cuando recordemos los ojos del ser amado,
la primavera volverá a nosotros.



En la danza improvisada de la vida
nunca estaremos preparados,
no lograremos conocer más allá de nuestros pies,
aún nuestro cuerpo nos parece desconocido a veces;
entonces,
solo queda aprendernos o dejar que el  rio corra
y que el baile termine o que nuestros pies estén
ya cansados.


La primavera regresa a nuestros ojos,
no volveremos a ver la pureza en el espejo,
ni seremos parte de la inocencia como antaño,
nuestros hijos serán la extensión
de nuestro cuerpo hacia la tierra y el cielo,
pero aun así nos perderemos para mirar
por los caminos asfaltados. 


Nunca fuimos invitados a esta fiesta,
pero permaneceremos acá por un tiempo,
transitando entre las piedras, nuestro cuerpo es solo el vehículo
hasta que nuestros ojos se cierren,
hasta que la fiesta concluya.

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