viernes, 13 de abril de 2012

Pérdida de tiempo



Una caminata a lo largo de un trozo de mundo.
Un intento inútil sobre otro nombre.
Una caminata por el cemento. 
Uno que otro paso involuntario,
uno que otro sentimiento enajenado.


He visto las carreteras comerse la tierra
a pedazos,
las risas de los niños que hoy 
provocan llanto,
como una imagen de la contradicción
en el diccionario ilustrado 
del dolor. 

Las palabras que se oponen a los actos,
no fueron más que otra disculpa
de otro hombre en otro tiempo

Me imagino dónde estará la antigua casa,
que pareció salir disparada de mis
alucinaciones, sentir el oxigeno 
que me envuelve con sus manos, 
como las tuyas,
que aparecen de repente
entre la multitud casi imperceptible, 
como un puñado de gente.

Me parece ajena mi sombra, 
que en el suelo reposa
entre las piedras, 
como el anuncio anticipado
de la muerte del sol.

Me parece ajeno mi cuerpo, 
que en el espejo me desconoce, 
y me viste con ropas
que vendí hace algún tiempo,
pero los relojes
aun siguen corriendo a mi lado 
y no hay retorno, después
del vaso roto.








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